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Nombre común: Brócoli
Nombre científico: Brassica Oleracea L.
Origen: Europa
Familia: Crucíferas
Género: Brassica

Descripción:

La palabra brócoli viene del italiano brocco, que significa rama de brazo. Brócoli es una palabra plural, y se refiere a los numerosos brotes en la forma de Brassica Oleracea. Hay dos tipos de brócoli: el Italiano (Brassica Oleracea Itálica) que es el más común en Estados Unidos, y el brócoli de cabeza (Brassica Oleracea), que se parece a una coliflor y es el que se cultiva  en Ecuador.

El brócoli es una planta formada por tallos carnosos y gruesos que emergen de axilas foliares formando inflorescencias, generalmente una central de mayor tamaño y otras laterales. La parte comestible, está formada por un conjunto de yemas florales con sus pedúnculos carnosos y a diferencia de la coliflor, puede producir otras pequeñas laterales que salen de las axilas de las hojas del tallo principal.

Usos:

Esta hortaliza se consume en fresco en ensaladas, sopas, tortas, entre otras. El consumo al natural implica una cadena de frío simple o un proceso de congelación IQF. Industrialmente el brócoli es utilizado en la elaboración de encurtidos. En los últimos años se le ha dado una mayor importancia al consumo de esta hortaliza, debido a resultados de investigaciones que afirman su efectividad en la prevención y control del cáncer por el alto contenido de ácido fólico en la inflorescencia y en las hojas.
El ácido fólico está catalogado como el anticancerígeno número uno. Además, este componente está siendo utilizado para controlar la diabetes, osteoporosis, obesidad, hipertensión y problemas del corazón.

 

 

El brócoli está considerado como una de las hortalizas con efecto protector frente a diversos tipos de cáncer: pulmón, próstata, mama, endométrio, útero, y tumores relacionados con el tracto gastrointestinal (estómago, hígado, colon). El Instituto Nacional del Cáncer sugiere que podría ser un importante preventivo, responsable de impulsar ciertas enzimas que ayudan a desintoxicar el cuerpo.

Las razones de este efecto preventivo del cáncer se deben a su gran contenido en nutrientes antioxidantes (beta-carotenos y vitamina C), fibra (soluble e insoluble) y sustancias fitoquímicas (glucosinolatos / isotiocianatos / indoles) entre las que destaca el sulforafano (isotiocianato) y el indol-3-carbinol (indol), que actúan aumentando la actividad de ciertas enzimas cuya función es eliminar del organismo algunos agentes cancerígenos o bloquear su acción en nuestro organismo.

El sulforafano es un agente muy potente para combatir el cáncer que se encuentra presente en el brócoli. Investigadores de la Universidad de Illinois han demostrado que con “tres a cinco porciones por semana de brócoli es suficiente para tener un efecto preventivo contra el cáncer".

Además, el brócoli también contiene quercetina, un flavonoide que actúa como antiinflamatorio y que también parece disminuir el crecimiento de algunos tipos de cáncer, al igual que los folatos (ampliamente presentes en esta hortaliza), que protegen frente al cáncer de colon y cuello uterino.

Una alimentación rica en frutas y verduras ayuda a mantener un sistema inmunológico saludable, por lo que si incorporamos el brócoli a nuestra dieta sumaremos una nueva arma contra el cáncer y una nueva vía para la prevención y el cuidado de nuestra salud.


El brócoli es una fuente muy importante de fibra, recomendada en dietas hipocalóricas donde exista una mejor proporción de aporte de nutrientes con respecto al bajo aporte energético.

Teniendo en cuenta que el brócoli no contiene grasas y que nos aporta una importante cantidad de fibra (3 gramos por cada 100), es un buen aliado para saciar nuestro apetito sin elevar la cantidad de kilocalorías ingeridas por su bajo valor energético.

Sus potentes antioxidantes ayudan al organismo a reducir la cantidad de ciertas bacterias del estómago, previniendo las infecciones del aparato digestivo. Las proporciones de azufre presentes en el brócoli le confieren además propiedades antimicrobianas e insecticidas.

Experimentos realizados ´in vitro´ han demostrado que el sulforafano, sustancia presente en el brócoli, es un compuesto muy eficaz para eliminar la bacteria Helicobacter pylori, microorganismo causante de la mayoría de las úlceras gástricas, pero también de gran parte de los tumores de estómago.

El brócoli tiene una gran importancia desde el punto de vista nutricional, ya que contiene una elevada cantidad de vitaminas (vitamina A, beta-caroteno, niacina, vitamina B1, B2, B6, E, ácido fólico y vitamina C). De hecho, está considerado como la gran superverdura por el número de nutrientes que aporta.

Su alto poder antioxidante se debe principalmente a los beta-carotenos, isocianatos y la vitamina C. Todos ellos son antioxidantes que nos protegen frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento.

Su intenso color verde es indicador de su alto contenido en provitamina A (principalmente en forma de beta-carotenos), que refuerzan nuestro sistema inmunológico. En el brócoli, el beta-caroteno se almacena principalmente en los floretes.

Además, aporta elevadas cantidades de vitamina C, hasta el punto que una ración de 200 g contiene más de tres veces las recomendaciones diarias de vitamina C. La vitamina C tiene poder antiviral y mejora la salud cardiovascular.

También contiene contiene luteína, un antioxidante importante para la salud de los ojos y gran cantidad de glucosinolatos, por lo que se le atribuyen efectos anticancerígenos.

Lave el brócoli entero en agua fría (Puede hacerlo bajo el chorro de agua o sumergirlo, pero no lo mantenga en agua demasiado tiempo).
A continuación, corte la pieza separando cada uno de los floretes del tronco del brócoli, ya que el tiempo de cocción de ambos es distinto.
Los floretes deben quedar "al dente", por lo que deben cocinarse entre 3 y 5 minutos (dependiendo de la forma de cocción).
Puede consumirlo cocido, al vapor, a la plancha, frito, al horno o en microondas.
Pruébelo crudo en ensaladas, es delicioso y mantiene todos sus nutrientes.
Aproveche el tallo para cremas, contiene mucha fibra.
Si lo cocina al vapor, 4 o 5 minutos son suficientes. Pero hervido el tiempo debe reducirse a 3 minutos.
Con mayor tiempo de cocción amargará y perderá su estupendo sabor y nutrientes, especialmente la vitamina C.
 Si lo prefiere frito, no deberá sobrepasar los 2 a 3 minutos y a la plancha, prepárelo durante 4 o 5 minutos cubierto con una tapa para que retenga el vapor.
 En el microondas puede introducirlo en su propio envase o en el interior de una cacerola de vidrio. Una vez cocinado, admite todo tipo de aliños, pero el aceite de oliva crudo es su mejor aliado.